El trigo sarraceno es un pseudocereal de alto valor biológico pues contiene todos los aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo necesita. Descubre en este post qué puede aportar a tu dieta este magnífico alimento apto para celíacos.
Origen del trigo sarraceno
El trigo sarraceno, también conocido como alforfón, tiene sus orígenes en Asia Central, siendo Rusia su principal productor y consumidor. Según los historiadores, los monjes griegos accedieron a Rusia para difundir el cristianismo y llevaron consigo unos granos de alforfón para subsistir. Los rusos adoptaron este pseudocereal en su alimentación y lo denomiraron grechka haciendo referencia al origen de los monjes.
En la actualidad, se consume prácticamente a diario en el país más grande del mundo: en el desayuno, como papilla, gachas, pan, croquetas, como acompañante de la carne y los hongos o setas.
Se consume en Europa desde el siglo XVI y en España se cultiva principalmente en La Garrocha, una comarca de Gerona. Aquí las condiciones climatológicas proporcionan un entorno adecuado para el correcto desarrollo de la planta.
Propiedades nutricionales del trigo sarraceno
Con un 10-13% de proteínas de alta biodisponibilidad, el trigo sarraceno contiene fibra y grasas mono y poliinsaturadas. Tiene más proteínas que el arroz, el trigo y el mijo, y es rico en ácidos grasos omega 6.
Aporta fibra insoluble que nos ayuda a controlar el apetito y a regular el tránsito intestinal y fibra soluble, con capacidad prebiótica para favorecer el bienestar de nuestra microbiota intestinal.
Esta es nuestra poblaciónde bacterias que vive en nuestros intestinos y que es primordial mantener en correcto equilibrio pues es una potente barrera frente a organismos patógenos.
El aporte de vitaminas del grupo B que nos aporta el trigo sarraceno reduce el cansancio y la fatiga, también contiene vitamina E, un potente antioxidante que protege nuestras células de los radicales libres.
Además de gran cantidad de minerales:
Cobre, esencial para fortalecer los huesos y el sistema inmune, participa en la maduración de los glóbulos rojos y blancos.
Fósforo, que también ayuda a mantener los huesos y dientes fuertes. Magnesio, un bálsamo para el sistema nervioso, que reduce el cansancio y favorece el bienestar emocional y de efectos antiinflamatorios.
Manganeso que refuerza la memoria y disminuye el cansancio; potasio, que reduce la retención de líquidos e interviene en las comunicaciones neuromusculares; zinc, que refuerza el sistema inmunitario.
Selenio, potente antioxidante e inmunoestimulante que interviene en el metabolismo de los lípidos; y hierro, indispensable para el correcto transporte de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre.
¿Quién puede tomarlo?
El trigo sarraceno es apto para celíacos, diabéticos y personas con obesidad ya que no contiene gluten, ejerce una acción de regulación de las grasas y azúcar en sangre.
Se trata de un alimento con un bajo índice glucémico muy recomendable también para deportistas durante las etapas de entrenamiento y competiciones.
En dietas veganas y vegetarianas, es una buena opción como fuente de proteína vegetal pues, proporciona todos los aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo necesita obtener.
Además, el hierro que contiene es mayor que el que aportan los cereales, por lo que es un alimento a considerar en aquellos individuos que presenten anemia ferropénica.
Recetas
Trigo sarraceno con alcachofas
Ingredientes para 4 personas:
– 200 g de trigo sarraceno
– 1 cebolla
– 4 alcachofas
– 50 g aceite de oliva virgen extra
– Sal
– Tomillo
Preparación:
Saltea la cebolla cortada en tiras. Cuando esté dorada, añade las alcachofas previamente cortadas en láminas. Añade el trigo sarraceno previamente lavado, dos medidas en volumen de agua, la sal y el tomillo. Cuécelo media hora y sirve.
Trigo sarraceno con verduritas
Ingredientes para 4 personas:
– 200 g calabaza
– 300 g calabacín
– 8 champiñones
– 1 cebolla
– 160 g trigo sarraceno
– 2 cuch. de aceite de oliva virgen extra
– 1 pizca de sal
Preparación:
Cuece el trigo sarraceno según las instrucciones del fabricante. Escúrrelo y reserva.
Pela y corta las verduras en trocitos y dóralas en una sartén a fuego medio. Añade sal, el trigo sarraceno y remueve.
Pan de quinoa y trigo sarraceno
Ingredientes:
– 100 g quinoa molida
– 130 g harina de trigo sarraceno
– 1/2 sobre de levadura
– 50 g semillas de lino
– 250 ml agua templada
– 2 cuch. de aceite de oliva virgen extra
– 1 pizca de sal
Preparación:
Precalienta el horno a 180ºC. Mezcla todos los ingredientes en un bol a excepción del agua y el aceite, que deberás ir incorporando poco a poco hasta obtener una masa densa y pegajosa.
Introduce la masa en un recipiente apto para horno y haz un par de cortes en la parte superior de la masa.
Hornea 35 minutos.
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